EL TIEMPO

Publicado en por marianohornoliria

El tiempo, ese maravilloso don que Dios nos regala cada día en nuestra vida, fue empleado como a continuación se relaciona: fiel y escuetamente.

 

No pudimos hacer más. Tampoco menos. Faltan aquí referidos, la expresión del que dimos a los nuestros; la evidencia del que entregamos en otros aspectos a los demás y la muestra palpable del que inconscientemente perdimos y ahora lamentamos por irrecuperable.

 

Al contemplar y leer lo que aquí hay, nos sentimos satisfechos solamente en parte. No podemos juzgar lo que hicimos, porque no somos quiénes para realizarlo, ni así lo pretendemos en modo alguno. Nos aterra lo que, pudiendo haber hecho en nuestra vida, no conseguimos.

 

Con una nueva luz, fe ciega en El que a diario nos sostiene, confianzada ilimitada en todos y en nosotros mismos, un nuevo camino pensamos recorrer.

 

Tenemos la seguridad de que al final, cuando Dios lo quiera, en la noche oscura en que tengamos que entregar esto para ser definitivamente juzgados, habremos consiguiendo añadir algún mérito más que realmente tenga interés; y  hasta el presente, por cualesquira que fueran las razones que en ello intervinieran, no hayamos acertado aún a conseguir.

 

Una fe nos mantiene; un estímulo inquieto nos impulsa; una confianza inmensa nos consuela y una optimista alegría nos anima; permitiéndonos vivir con ilusión y paciencia las horas que generosamente se nos vayan dando, para mayor beneficio o perfección nuestra y para una mejor atención y servicio a quienes tengan alguna necesidad de nosotros.

 

Mariano Horno Liria

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