4ª Parte, TOMA DE POSESIÓN DE ALCALDE DE ZARAGOZA

Publicado en por Mariano Horno Liria

4ª Parte de 8 artículos que completarán el discurso de Toma de Posesión de Alcalde de Zaragoza

 

25 – V - 1970

           

            En otro sentido, pena y amargura son para mí sustituir a mi entrañable y buen amigo Cesáreo Alierta en el cargo. Yo diría que este momento es para mí una cruz, por lo que a él se refiere. Dios y yo lo sabemos muy bien. Quiero creer que él está pasando por esto mismo, idéntica amargura que la mía.

 

            Hace años que lo conozco. He convivido con él casi diariamente en el período de su mandato como Alcalde. Horas muy gratas y días muy amargos hemos pasado juntos. La desilusión, la soledad, las luchas y las insatisfacciones las hemos sentido juntos. También momentos de alegría y felicidad. De él he aprendido a ser tenaz, a luchar en la vida política, a no decaer, a dar a los asuntos una y mil vueltas. A planear. A no darle importancia a la crítica. A polemizar. Con él he discutido abiertamente y mucho. Siempre de frente y en buena lid. En todo momento le fui leal y se lo demostré. Creí en él. Le debo mucho, y nunca lo olvidaré, donde quiera que esté. Tuvo fe en momentos en que Dios lo ha probado intensamente. He contemplado de cerca, y sin que me lo cuentes, su generosidad y su desprendimiento en cada día.

 

            Hombre de visión clara de Zaragoza del presente y del futuro, Alierta, como Alcalde, tantas y grandes cosas ha hecho por su Ciudad que pasarán años y el que quiera ver y estudiar determinadas cuestiones de la vida local, tendrá que encontrarse de alguna manera con las realizaciones de nuestro amigo Cesáreo.

 

            Te marchas de esta casa por la puerta grande, a banderas desplegadas, con el sentimiento profundo de los que somos tus amigos y con el respeto acusado de los que son tus enemigos. El paso dado por los Ayuntamientos que presidiste es trascendente. Tu obra queda incompleta, pero ahí está. Cumpliste bien.

 

            Casi diría que hoy te tengo envidia. Me gustaría salir a mí de esta casa como tú sales. Con alguien que de verdad sintiera mi marcha, con el respeto de todos y dejando lo que tú has dado a partir de aquí. Sabes que más de una vez hemos de pedirte consejo en muchos problemas que aquí existen y en los que, sin duda, tu orientación será para nosotros importante. Cuida de tu salud y que Dios te dé toda la recompensa que te mereces, por tu constante entrega a tus convecinos, a esta Ciudad y a las obras que en ella planteaste para bien de todos.

 

            En una postura que me es familiar, ante un Cristo al que cada día voy conociendo y amando más, puesta mi mano sobre los Evangelios que casi a diario leo, he jurado servir a España, lealtad a S.E. el Jede de Estado, fidelidad a las leyes fundamentales y cumplir las obligaciones y deberes que lleva consigo el cargo de Alcalde.

 

            En mi corazón, al hacerlo así, estaba también, y en el mismo grado, idéntico juramento de lealtad y de fidelidad en mi cargo a S.A.R el Príncipe de España, lo que ahora tienen mis labios oportunidad de hacer público.

 

            Mariano Horno Liria

 

Continuará…..

Publicidad
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post