2ª Parte, TOMA DE POSESION DE ALCALDE DE ZARAGOZA
2ª Parte de 8 artículos que completarán el discurso de Toma de Posesión de Alcalde de Zaragoza
25 – V - 1970
Mi vida ha sido una constante lucha. Pero hay en ella un diario hacer que dice mucho de lo que en otros momentos recibiera. Días atrás, en Albalate, oí cantar a plena satisfacción y con la hombría con que él sabe hacerlo, al Pastor de Andorra. Había algo en él que producía en mi interior, con las notas de cada jota cantada, una sacudida extraña. Pensaba yo que mi vida había sido como el estilo del cantante de Iranzo, El Pastor. Fuerte, dura, extraña, seca, acaso sin educar; pero tan especial que tal vez por eso ha sido buena e interesante. He recibido grandes reveses, fracasos y triunfos. De todo ello he ido saliendo airosamente con la ayuda de Dios y el esfuerzo conjunto de mis amigos y de los míos.
Bajo las orientaciones de dos entrañables Obispos, Los Dres. Morcillo y Morta, para mí de tan grato recuerdo ahora, anduve tres largos años en tareas apostólicas, dentro de la actividad social de la Iglesia. Puedo decir que estas actividades dejaron poso en mí.
A las órdenes de dos Gobernadores excepcionales, cada uno por su estilo distinto, por su hombría de bien y por la amistad con que me honraron, José Manuel Prado de Santayana y José González Sama, he actuado en mi vida política. A dos extraordinarios Alcaldes, Luis Gómez Laguna y Cesáreo Alierta Perela, les debo lo que soy en mi vida municipal y pública, porque me alentaron y supieron confiar en mí.
Recuerdo y gratitud muy especiales han de ser las que mi corazón exprese ahora para el amigo Rafael Orbe Cano, que en poco tiempo y al conocerme me ha distinguido haciéndome partícipe de su confianza y de su afecto. Yo sé que juntos empezamos un camino que no es fácil, pero tengo la impresión de terminarlo bien, porque los dos jugamos limpio y en ello hemos de poner nuestra fe y alma entera.
Os ruego, Sr. Gobernador, que aceptéis de manera especial mi entero agradecimiento por el honor inmerecido que me habéis hecho al proponerme como Alcalde de esta Ciudad de Zaragoza. Jamás olvidaremos en mi casa todo esto.
Paso ahora por un estado espiritual raro, complejo, en el se mezclan a un tiempo satisfacción, alegría, esperanza y optimismo dando un claro matiz a este momento; pero a la vez, tengo inquietud, incertidumbre…., algunas penas, en fin, que dejan en el fondo de mi alma una amargura capaz de torturarme, cosa que en momento alguno he podido sofocar aún.
Mentiría si no dijera abiertamente, ahora, que tengo una de las satisfacciones más grandes de mi vida. Llegar a mis cuarenta y siete años a la Alcaldía de Zaragoza, me la produce.
Aquí he nacido, aquí me he formado, aquí me he casado, aquí tengo mi hogar. De aquí son mis hijos y mis mejores amigos. Aquí he luchado, aquí he fracasado, aquí he triunfado. Están en esta tierra bendita mis raíces profundas, metiéndose muy hondo en ella, haciéndome, de esta manera, participar de lo bueno y de lo malo de la misma.
Mariano Horno Liria
Continuará….