3ª Parte, TOMA DE POSESION DE ALCALDE DE ZARAGOZA
3ª Parte de 8 artículos que completarán el discurso de Toma de Posesión de Alcalde de Zaragoza
25 – V - 1970
Cada rincón de mi Ciudad me es familiar. Su historia y la de sus gentes me son conocidas. Sé mucho, por haberlos vivido personalmente, de los episodios más transcendentes de la evolución zaragozana. Soy, lo quiera o no, un poco de historia viva de la misma. Aquí me gustaría presenciar un triunfo de los míos, y aquí, si Dios me lo permitiera, me gustaría al fin morir.
Llegar a este sillón 50 años después de que lo ocupara mi padre me llena de alegría. Ver a los míos satisfechos y unidos junto a mi en estos momentos, es el regalo mayor que me podían haber hecho.
Pero también hay en mí ahora optimismo y esperanza. Me enseñaron, y lo aprendí pronto, a tener de las cosas de la vida una visión providencialista. Al levantar esta mañana mis ojos al cielo, he pedido a la Virgen del Pilar que en esta aventura no me falten ni su luz ni su tutela; y que la fe profunda y la confianza sean armas que jueguen cada día en lo que tenga que hacer, junto con un deseo constante de superación en todo y por todo.
El reverso de ello son las penas que van dentro y me impiden ahora ser todo lo feliz que quisiera. No tener a mis padres aquí es una de mis mayores amarguras. La una, imposibilitada por una grave enfermedad y por senectud. El otro, porque, desgraciadamente para mí, hace muchos años que lo perdí. Para mi madre va ahora lo mejor de mi recuerdo; para mi padre, lo mejor de mi oración. Yo sé que los dos, donde Dios los ha colocado, con destinos distintos, gozan en estos momentos de un modo especial.
Mariano Horno Liria
Continuará….